Una luz en la oscuridad
Cuando vemos fragilidad, debilidad, ignorancia, indiferencia entre otras actitudes o estados de nosotros peruanos, por lo que se vive en este momento de crisis política, la mejor manera de lograr un crecimiento personal y/o social no es acusar, denunciar, castigar o discutir. Lo que puede hacerse después de orar y suplicar a Dios por el (ellos), por ser el hombre criatura de Dios, es destacar los aspectos positivos "virtudes" que cuenta la persona o comunidad, hacer notar el estado en qué se encuentra-sin conocimento en determinados temas, indiferencia- para ayudar; además apoyará la fortaleza(s) o virtud(es), que se tiene, para contrarrestrar la fragilidad, ignorancia o indiferencia.
Jesús, Señor, nos muestra el amor de su padre Dios en la parábola del Hijo Prodigo, el cual dijo a su padre que le habia desobedecido y gastado su herencia que le habia dado, que habia pecado y que ya no le llame hijo que le trate como uno de sus sirvientes; la respuesta del padre desde un inicio fue de acogida, luego dijo a sus sirvientes que le trajeran vestido nuevo y que preparen una fiesta. Resaltando el valor de recapacitar y volver a la dignidad de persona que poseía. Esto enseña también que podemos tener ese amor cuando le pedimos a Él para orar y suplicar por el otro que "anda mal". Para terminar el amor de Jesús hizo también decir adjetivos negativos y denuncias a los fariseos con el fin de que cambien de actitud. Finalmente, a ellos, les perdonó su pecado antes de que muriera, significando que nosotros, hombres(mujeres), no debemos tener "cargas" o pecados.
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